20 cosas que no son asunto tuyo

dan-pearce-nose-businessHace un par de semanas, vino a pasar la tarde en casa una persona que más o menos había sido mi amiga. Le habían ido mal las cosas últimamente y quería ayudarle a pasar una tarde agradable y olvidarse del estrés y la agitación de su vida. Parece fácil, ¿no?

El problema es que cada dos minutos sacaba a colación algo que la ponía histérica. Protestó y se quejó de su hermana, su madre, y su mejor amiga, y del chico que le gusta, y del chico que le estaba empezando a gustar, y un par de compañeros de trabajo, y otra vez su hermana, y no sé qué anciana de su iglesia que pensaba que ella era muy tal o muy cual aaahhhh.

Y ninguna de las cosas por las que estaba tan enfurecida era asunto mío. Y tampoco eran asunto suyo. Viéndola desde fuera era muy fácil entender por qué se sentía tan desgraciada.

Quería agarrarla por los hombros y gritar «Deja de entrometerte en cosas que no te conciernen! ¡Serías mucho más feliz!» Lo que hice fui decirle, con gran educación: «¿no crees que estarías menos enojada con los demás si te preocuparas de ti misma en vez de por asuntos que en realidad no tienen nada que ver contigo?»

Eh… bueno. Esa noche aprendí que a la gente que está tan entrometida en los asuntos de los demás no le gusta demasiado que otra gente le diga que se salga. Me miró con incredulidad, y después estalló: «y esto me lo dice un hombre al que le gustan otros hombres».

Vale, he mentido. Esa ha sido la versión apta para menores de lo que me espetó.

A lo mejor soy un capullo, pero no vi motivos para continuar pasando la tarde juntos, así que la invité a utilizar la puerta después de aquello. Estoy seguro de que ahora mismo estará contándole a alguien lo de ese pagano medio gay que bla bla bla. Jaja. En fin, al día siguiente me senté y escribí esta lista. La mitad de las cosas, al menos, son de la conversación que tuve con esa chica ayer. La otra mitad son cosas que he visto que hago yo mismo, o que me han molestado en el pasado.

 

20 cosas que no son asunto tuyo

 

1) NO TE METAS EN LAS DECISIONES ALIMENTICIAS DE LOS DEMÁS

Ya lo sé. Ya lo sé. Eres el gurú de la comida sana. Has estudiado los últimos estudios que demuestran que una dieta de puré de patas de gallo te hace perder peso. Ya sé que eres fuerte. Y sano. Y que nunca caes en la tentación. Pero yo a veces sí. Por alguna razón, cuanto más me esfuerzo por ser sano, más gente se piensa que puede decidir por mí lo que me llevo al cuerpo. Cuando estaba gordo, nadie decía nada de nada. Qué raro.

En qué casos puede que sea asunto tuyo: Tienes permiso oficial para poner en cuestión lo que me meto al cuerpo el día que me veas comer setas o manitas de cerdo encurtidas. Te digo que ahí sabrás que no se me pueden confiar a mí mismo mi decisiones alimenticias.

 

2) NO TE METAS EN LAS CARTERAS DE LOS DEMÁS

Sé que es muy difícil no preocuparse por lo que ganan los demás. A todos nos gusta comparar nuestros ingresos con los de todos los demás, por lo que sea, y no es sano. El valor de las personas nunca depende del dinero, aunque todos lo pensemos, así que vamos a dejar de darle valor.

En qué casos puede que sea asunto tuyo: Puedes preocuparte (y mucho) si tu hijo de seis años aparece con un fajo bien tocho de billetes grandes. También puedes meterme billetes de un dólar en la ropa interior y preguntarme cuánto llevo ganado gracias a ti.

 

3) NO TE METAS EN LOS AMORÍOS DE LOS DEMÁS

Todos queremos amor. Demonios, lo necesitamos. De todas las necesidades humanas, está ahí arriba junto con las hamburguesas y los M&Ms. Pero ni por un segundo pienses que tienes derecho a decirme de quién puedo enamorarme y de quién no. Sé que todos nos creemos maestros de la interacción humana, y que solo con mirar a una persona ya sabemos si están hechos el uno para el otro o no. Pero ni lo somos  ni podemos hacer eso.

En qué casos puede que sea asunto tuyo: El día que me enamore de una prima carnal, de alguien que me triplique en edad, o de una llave de cubo, te doy mi permiso para que mis «asuntos amorosos» sean asunto tuyo.

 

4) NO TE METAS EN LA VIDA SEXUAL DE LOS DEMÁS

Si quieres que él te encadene a la cama con los pies amarrados al ventilador del techo mientras se te hace un teatro de guiñol, no es asunto mío. Sé que cuesta creerlo. Si quiero verme con alguien veintitrés segundos después de conocerla, no es asunto tuyo. Tampoco es asunto tuyo si quiero esperar a que hayamos intercambiado los votos. No es asunto tuyo con quién he tenido relaciones sexuales, con qué frecuencia, o cómo de salvaje haya sido. El sexo es algo muy personal, y cada uno tiene creencias muy diferentes al respecto.

En qué casos puede que sea asunto tuyo: Es aceptable que interrogues a alguien si le ves echar algo en mi bebida. Es más, serías un capullo si no dijeras nada.

 

5) NO TE METAS EN LOS HÁBITOS DE EJERCICIO DE LOS DEMÁS

Para mí esta va junto con la de la comida. Cuanto más sano soy, más personas se creen que pueden discutirme lo que hago para quemar calorías. Les encanta decírme si estoy haciendo algo mal. Me obligan a contarles si estoy empezando a flaquear o si he decidido quedarme en casa un día (o veinte). Cuando quiera que me motives, te lo pediré (y alguna vez lo haré). Si no te lo pido, no te metas.

En qué casos puede que sea asunto tuyo: Si alguna vez paso tanto tiempo sentado que mi piel se funde con el sofá, te doy permiso para que hagas una intervención.

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