¿Cuánto costó TU hijo?

Vale, allá va otra entrada de «Un papá quejica». A lo mejor se ríen, pero espero que solo sea al ver la idiotez y falta de tacto de algunas personas, que benditas sean. Pero, por favor, esto lo digo muy en serio y espero que me escuchen.

¿Qué aprecian en esta foto?

dan-pearce-header-2

Espero que solo vean a un padre y un hijo. Quizás vean un bonito lazo. Quizás vean amor. Quizás vean a dos seres humanos geniales. Espero que no vean una maldita etiqueta con un precio colgando de la oreja de Noah, o a un niño que jamás conocerá la verdadera felicidad.

Verán, hoy estaba en la tienda con Noah, y alguien tuvo la desfachatez de preguntarme, delante de Noah, «¿cuánto costó?». Y esta es la segunda vez que alguien me ha hecho esa pregunta, absolutamente ridícula e insensible; sé que también se la han dicho a su madre.

Tal vez hayan notado que Noah es de una raza un poco diferente a la de su viejo. Es una cuarta parte panameño, una carta parte jamaicano, y mitad caucásico. Noah es mi hijo. Lo adoptamos. Créanme, yo no podría pasar a un niño unos genes así de bonitos.

Y desde que nos lo asignaron a nosotros, sus padres, he aprendido hasta qué punto el mundo puede ser insensible a los niños asignados a su familia mediante adopción. La gente no es consciente de la fragilidad mental de los niños. La gente no es consciente de que pronunciar ciertas cosas puede hacer daño a un niño, y mucho. Así que, dicho eso, les presento la siguiente lista, de experiencias que he vivido en los últimos tres años:

Guía de protocolo sobre adopción de Un papá risueño:

1.Nunca, jamás, en la vida, preguntes cuánto cuesta un niño. Esto incluye la frase «¿cuánto pagasteis por él?». En primer lugar, no es asunto tuyo. En segundo lugar, si estás interesado en la adopción, infórmate a través de las vías correspondientes. Habla con una agencia de adopción. Los padres adoptivos no compran a sus hijos. Solo pagan unas tasas jurídicas y a la agencia. Igual que los padres biológicos pagan facturas médicas y del hospital. No conviertas al niño en un mero bien material.

2.Nunca preguntes si la adopción estuvo inspirada por algún famoso Lo creas o no, no fueron Tom Cruise, Connie Chung y Angelina Jolie quienes me convencieron a favor ni en contra en la decisión más importante de mi vida. ¿Estás de broma?

3.Nunca preguntes: «¿dónde está su papá de verdad?» Ignora el hecho de que eso hiera mis sentimientos. ¿Qué efecto crees que tendrá en los sentimientos de mi hijo la sensación de que yo no sea un papá de verdad para él? Los padres adoptivos son padres de verdad El término que buscas es «madre biológica» o «padre biológico».

4.No digas cosas como «seguro que nada más adoptar te quedas embarazada» cuando descubras que alguien va a adoptar. En primer lugar, suele haber muchos, muchos años de dolor y carga económica, unidos a infertilidad, tratamientos y sufrimiento. ¿De verdad crees que tu comentario va a ayudarlos? En segundo lugar, aunque tenga gracia cuando ocurre, es muy infrecuente.

5.Nunca preguntes: «¿por qué lo regaló?» ¿De verdad tengo que explicar por qué esta haría daño a un niño? El término correcto es dar en adopción. Una madre y un padre biológicos dan en adopción a su hijo. Y, una vez más, es personal, y no es asunto tuyo, así que no me lo preguntes a no ser que seas mi mejor amigo en el mundo.

6.No digas «parece como si fuera tu hijo de verdad». Esta se parece a la número tres, pero merece la pena mencionarla. Es mi hijo de verdad, maldita sea.

7.No preguntes «¿lo quieres como si fuera tuyo?» Eh… probablemente más de lo que tú quieres a tu monstruito, eso seguro. Y, una vez más… es mío, maldita sea.

8.Nunca digas cosas del estilo de «es maravilloso que hayas adoptado a un niño». Soy padre. Igual que cualquier otra persona que tenga hijos.

9.No empieces a vomitar las historias horribles sobre adopción que conozcas. Una vez, la sobrina del anterior dueño del perro de la tía de la hermana de un amigo adoptó a un bebé, y el padre de verdad vino y se llevó al bebé después de tenerlo ellos dos años. En primer lugar, probablemente no sea cierto. En segundo lugar, ¿cómo te sentirías si yo te cuento todas las formas de las que podrías perder a tu hijo? La adopción es permanente. Y en las circunstancias extremadamente especiales en que ocurre algo así, no deberías ir contándolo, porque todas las partes implicadas deben de sufrir inconmensurablemente.

10.No digas cosas del estilo de «¿es duro para él ser adoptado?». Pues no, no lo era hasta que me lo has preguntado delante de él.

11.No me apetece escuchar que tu prima segunda estuvo doce años en lista de espera y nunca consiguió un bebé. Evidentemente, esta me irritaba mucho más cuando estábamos en pleno proceso de adopción. Nadie quiere saber que hay personas a las que nadie elige nunca. Ten un poco de tacto. Sobre todo con aquellos a los que puede que les queda una larga espera todavía.

Eso es todo cuanto se me ocurre ahora mismo, pero sé que hay más. Basta con que tengan tacto. No curioseen donde no se debe. Respeten mi relación paterno-filial como lo que es, y no la menosprecien. No hablen de mi hijo como si no estuviera ahí o como si fuera demasiado pequeño para entender. O háganlo, si no les importa llevarse un patada inmediata en la cara.

Ya sé que no estoy siendo demasiado políticamente correcto, pero estoy un poco molesto por lo que ha ocurrido hoy. Y entiendo que también lo esté la anciana a la que despachado antes con un sonoro gruñido de reprobación. Y sé que no tenía mala intención.

Dan Pearce, Un papá risueño