Sobre mí

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Bueno, pues nos has encontrado y, no te voy a mentir… eso nos hace sentir muy especiales. Al fin y al cabo, no todos los días viene alguien tan estupendo, sexy, increíble e inteligente como tú a fisgonear por estos lares.

Vale, basta de adulaciones…

Me llamo Dan. Soy el papá soltero de Noah, que es, con diferencia, el niño más fantástico del planeta. Esa es la verdad.

Cuando empecé mi blog Single Dad Laughing (en inglés) en el verano de 2010, mi vida se estaba desmoronando. Mi esposa había salido de mi vida casi con la misma rapidez con la que había entrado en ella, y yo me sentía tan valioso, digamos, como un jersey de baratijo (al menos, me estaba deshaciendo como si lo fuera).

Empecé el blog porque necesitaba desesperadamente algo, cualquier cosa que me apartara de aquel monstruo de ojos rojos que no se tenía en ninguna estima. Quería volver a reír. Quería desahogarme. Necesitaba llorar. Y, ¿qué mejor forma que sentándome a escribir? La escritura siempre ha tenido el poder de sanarme en los momentos de mayor oscuridad.

No podía imaginarme que alguien encontraría mi blog. Desde luego, no había planeado que nadie diera con él. Me limité a volcar en él mis sentimientos cada día, suponiendo que, si alguien pasaba por allí y empezaba a seguirme, sería como conseguir palomitas gratis en el cine, o un paseo a lomos de un rinoceronte.

Siempre he querido montar en rinoceronte. Sin silla de montar. Como un auténtico cowboy.

También he querido siempre que me dieran palomitas gratis en el cine. (Suspiro) pero, en fin. Dejen a este muchacho soñar.

Así que… eso. No sé cómo, unas cuantas personas iban encontrando Single Dad Laughing. No me pregunten por qué. No me pregunten cómo. Yo sigo devanándome los sesos, intentando entenderlo. Según este cálculo, debería ser imposible.

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Y sin embargo, aquí seguimos, tirando poco a poco, compartiendo todavía las cosas inesperadas que pasan en nuestras vidas, a veces una locura, a veces una pena, y espero que a veces interesantes.

Ahora, un poco de información sobre nosotros…

dan-noahNoah nació en el invierno de 2007 y me cambió la vida. Aún sigue poniendo mi mundo patas arriba. Este niño ha pasado por más de lo que ningún niño debería vivir, y ha salido airoso siempre. Estoy agradecido por ello.

Noah nos llegó a su madre y a mí a través de la adopción. También estoy muy agradecido por eso. Es imposible que yo hubiera podido crear a un niño tan guapo y fantástico. Podría explayarme durante páginas y páginas sobre él, pero también pueden leer algunos de mis sentimientos al respecto en la historia de su adopción.

En cuanto a mí, mi vida ha sido tan variopinta como este blog. Nací en 1980. Es decir, para algunos de ustedes soy un cachorrillo sin madurar, y para otros soy una tortuga milenaria.

Mi trayectoria profesional parece la obra de un escritor de ficción que me tuviera una manía muy seria. En mi vida adulta, ya he cambiado de carrera cuatro veces. Hubo una época en la que fui artista de animales. Me encantaba, hasta que lo acabé odiando. Después de dibujar más de 1.500 retratos de los perros, pollos, cabras, caballos, gatos y alpacas de la gente, apenas podía soportar agarrar el lápiz. Ahora mismo, solo conseguirás que te haga un dibujo si has muerto. Ya lo sé, es macabro.

noah-about-usDespués de aquello, varios caminos me llevaron al mundo empresarial, donde pasé seis años gestionando comercio, y después al lado corporativo, en marketing y ventas. El último trabajo que tuve fue como presidente de una empresa de cojines terapéuticos. Es decir, me ganaba la vida preocupándome por los traseros de otras personas. Era más elegante de lo que parece. Bueno, o a lo mejor no.

Cuando empecé Single Dad Laughing, no me esperaba que llegara a convertirse en mi vida. Pero así fue, y muy rápido. Dejé mi trabajo (sigo sin saber en qué estaba pensando) y me entregué por completo a mi carrera como escritor. Desde entonces, he publicado mi primer libro, que espero que todos los padres lean (The Real Dad Rules, en inglés) y he escrito más de un millón de palabras en este blog.

Es una cantidad espantosa.

Y, si has ido siguiéndonos durante parte del camino, sabrás que tiendo a contar lo que se me pasa por la cabeza, para bien o para mal. Tiendo a emocionarme mucho y volverme loco, feliz, y sensiblero. Tengo un don para herir susceptibilidades. Espero tener también el don de hacer pensar a la gente y ayudar a propagar una perspectiva que merece la pena.

Por encima de todo, este blog es un diario de mi viaje personal hasta convertirme en una persona completa (que, por suerte, es un camino repleto de risas). Estoy agradecido por cada una de las personas que se me unen hoy en este viaje. El viaje está lleno de baches para todos, y siempre viene bien tener una compañía fantástica en el camino.

Así que, gracias por estar ahí. Gracias por preocuparos. Gracias por seguirme. Son ustedes quienes hacen que todo esto merezca la pena.

Y, si quieren ver «la otra cara» de lo que ocurre en mi vida personal, pueden suscribirse a mi página personal  en Facebook.

Dan Pearce, Un Papá Risueño

PD.: Si saben de alguien con un rinoceronte como mascota que me pueda dejar montar a lo cowboy, ¡avísenme!