Una enfermedad llamada «Perfección»

Dinner

He de advertir que esta entrada la escribí desde la más absoluta desesperación. Hace poco he descubierto hechos que me han obligado a ver la cruda realidad de peronas a las que quiero mucho. Estas cosas han despertado en mí la misión de hacer cuanto esté en mi mano por lograr un cambio. Hoy no pretendo ser divertido. Hoy pretendo algo mucho más grande.

No puedo evitar preguntarme si soy el único consciente de que hoy en día nos asedia a todos una enfermedad mental contagiosa. Se está propagando una grave pandemia de «Perfección», y hay que detenerla. Escúchenme, porque he sufrido y padecido constantemente por este asunto. Es una enfermedad que intento verbalizar desde hace años, con poco éxito. Es una enfermedad a la que yo mismo me he enfrentado. Es una enfermedad que a veces me ha dejado agazapado en rincones oscuros, incluso odiándome.

Es probable que ustedes también la hayan sufrido.

¿Qué es esa enfermedad llamada «Perfección»? Quizás una lista de síntomas de la vida real les ayuden a entenderla.

Vivimos en comunidades en las que la gente siente una presión enorme por parecer siempre perfectamente feliz, perfectamente funcional y representada como perfecta. La «Perfección» es muy diferente del perfeccionismo. Los siguientes ejemplos de «Perfección» son todos ejemplos reales que he recopilado de experiencias de mi propia vida, de fuentes confidenciales, o de mi círculo de seres queridos y amistades. Si se paran a pensar en algunos de estos ejemplos, es probable que lloren. Reconozco que yo lo he hecho al escribirlo. Si no, a lo mejor es que están demasiado infectados por esa enfermedad de la «Perfección».

«Perfección» es una esposa que se siente atrapada en su matrimonio con un hombre vago, iracundo, insignificante, pero en el entrenamiento de fútbol les cuenta a sus amigas lo maravilloso que es su esposo. La «Perfección» no permite a la gente reconocer la verdad, ni siquiera ante sí misma. Mi marido es adorable. Esta semana me ha llamado «puta» por sonreír a un desconocido. Cuando me eché a llorar, dijo que tenía que ver el partido. Lo quiero muchísimo.

«Perfección» es un esposo menospreciado, infravalorado y maltratado por su mujer, que aun así se esfuerza sin cesar por hacer que su matrimonio parezca increíble a ojos quienes lo acompañan junto al dispensador de agua. La «Perfección» impide que la gente vea la verdad de forma realista.  No veáis qué risa, chicos. Dijo que soy malísimo en mi trabajo y que no voy a llegar a nada en la vida. Después dio a entender que soy un montón de mierda seboso y podrido. ¿A que es la mejor?

«Perfección» es una hija que oculta durante años un trastorno alimentario porque no quiere ser la primera persona imperfecta entre su familia y amigos. Daría lo que fuera por afrontarlo, pero no puede, porque las personas «Perfectas» la habrían odiado por ello tanto como ella se odia.

«Perfección» es que un hijo tenga una adicción prohibida y se desprecie por ello. La «Perfección» nos hace creer que nadie más entiende lo que es ser débil y caer presa bajo la presión del mundo.

«Perfección» es un hombre que se aborrece a sí mismo porque siente una atracción no deseada hacia otros hombres.

«Perfección» es una pareja asfixiada por las deudas, que aun así acepta ir de crucero con sus amigos porque es imposible que de sus labios salgan las palabras «no tenemos suficiente dinero».

«Perfección» es que una madre se odie a sí misma porque solo ve que todas las demás madres son la madre perfecta, la esposa perfecta, la vecina perfecta. Daría lo que fuera por ser la Sra. Jones. Hoy ha corrido 34 millas, cocinado seis comidas completas, participado en actividades de dos horas con cada uno de sus siete hijos, organizado una clase matrimonial con su marido, y aun así le ha dado tiempo a ir a jugar al Bunco. Lo que esta madre no sabe es que la Sra. Jones también está en su casa llorando ahora mismo porque la presión de ser «Perfecta» nunca amaina.

CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE